
Girona - Sant Martí Sacalm
Acerca de esta ruta
90,8 km y 1.218 m de desnivel+ para estrenar piernas en las Guilleries. Saliendo del Onyar, la ruta rueda por Anglès y Amer antes de atacar la Pujada a Sant Martí Sacalm, una ascensión con curvas cerradas bajo encinas hasta los 815 m.
Esta fue mi primera ascensión de verdad del año, y no se me ocurre mejor sitio para abrir la temporada que saliendo de Girona hacia Sant Martí Sacalm. Cruzo el Onyar con las fachadas pastel reflejándose en el agua y el Pont de les Peixateries Velles todavía a la sombra, y enfilo hacia el suroeste por las carreteras secundarias del Gironès que cualquier ciclista de la ciudad conoce de memoria.
Los primeros kilómetros son de rodar tranquilo, sin forzar, calentando las piernas entre campos de cultivo. Paso por Anglès y llego a Amer, donde los plátanos de la plaça porticada dan sombra a las mesas de siempre. Es parada obligada: un café y una coca antes de que la cosa se ponga seria. Cerca de allí me hace gracia un detalle muy del Empordà interior — tres burros pastando detrás de una alambrada junto al bosque, mirándote pasar como si ya te conocieran.
A partir de Amer el paisaje cambia. Las paredes calizas y planas de las Guilleries empiezan a asomar sobre el horizonte, brutales, saliendo de un mar de encinas. Me acerco a Susqueda con la cabeza girada hacia arriba más de lo que debería, porque la escarpa es enorme y los prados verdes de primavera le dan una escala de postal. Aquí se nota que entras en otra cosa: menos coches, más silencio, y esa sensación de que la carretera se va a empinar de un momento a otro.
Y se empina. La Pujada a Sant Martí Sacalm es una ascensión honesta, de las que no perdonan: curvas cerradas encadenadas bajo un dosel de encinas y pinos, luz moteada en el asfalto y ese goteo constante de rampas que te obligan a encontrar el ritmo o morir. Tras el invierno, las piernas protestan. Hay que vigilar la gravilla suelta en las curvas exteriores — lavada por las lluvias — y las horquillas ciegas donde alguna furgoneta baja más rápida de lo sensato. Arriba, a 815 m, aparece el cartel de cumbre forrado de pegatinas de clubes ciclistas y se abren los prados altos. Si el día acompaña, los Pirineos se ven al fondo como una línea dentada. Llegar allí con las piernas ardiendo, después de meses sin subir nada de verdad, es de esos pequeños ritos que marcan que la temporada ha empezado.
La bajada es rápida y técnica, exige cabeza más que valentía, y devuelve al valle del Ter por carreteras forestales que atraviesan la Selva. El regreso es un rodar constante, con las piernas ya cocidas, cruzando campos y pueblos pequeños hasta volver a ver los puentes del Onyar. La recompensa está clara: bajar a La Fábrica o a Espresso Mafia, dejar la bici apoyada y pedir lo que toca. Primera subida seria del año, hecha.
Kilómetro a kilómetro
Cruzas los puentes del Onyar con las fachadas pastel y el Pont de les Peixateries Velles a la espalda. Sales por carreteras secundarias del Gironès, tranquilas, ideales para calentar sin meter vatios. Terreno llano, tráfico escaso.
Rodar alegre hasta Anglès y después Amer, con sus plátanos y su plaça porticada. Parada obligada para café y coca. A partir de aquí el paisaje se abre y aparecen las primeras granjas con burros junto a la carretera.
Te acercas a Susqueda con la escarpa caliza plana dominando el horizonte. Prados verdes, masies dispersas y encinares densos. La carretera empieza a ondularse — avisa de lo que viene.
El plato fuerte. Ascensión sostenida de curvas cerradas encadenadas bajo encinas y pinos hasta los 815 m. Luz moteada, aire fresco y rampas que no dan tregua. El cartel de cumbre, forrado de pegatinas de clubes, marca la llegada a los prados altos.
Bajada rápida y exigente por bosque cerrado. Horquillas ciegas, algo de gravilla en los exteriores. Cabeza fría. Desemboca en carreteras rodantes del valle del Ter.
Tramo final de tempo sostenido por carreteras agrícolas y bosque bajo de la Selva. Piernas cansadas pero ritmo fácil hasta ver de nuevo los puentes del Onyar y cerrar el bucle en el casco antiguo.
Galería





Girona - Sant Martí Sacalm — Map & Elevation
Consejos y conocimientos locales
- Para en la plaça porticada de Amer para un café y una coca antes de atacar el puerto — es la parada clásica.
- Vigila la gravilla suelta en las curvas cerradas de la Pujada a Sant Martí Sacalm, sobre todo tras lluvias de primavera.
- Lleva dos bidones llenos desde Amer: en la subida no hay fuentes fiables hasta el pueblo de arriba.
- Evita las horas centrales en pleno verano — los prados de cumbre a 815 m son muy expuestos y el asfalto se calienta.
- Reserva piernas para la bajada: es rápida y técnica, con horquillas ciegas bajo el bosque.
- Cierra la ruta en La Fábrica o Espresso Mafia en el casco antiguo de Girona — instituciones ciclistas del Onyar.
Opiniones de ciclistas
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- Distancia
- 90.8 km
- Elevación total
- 1218 m
- Dificultad
- moderate
- Superficie
- 100% asfalto
- Punto de partida
- Girona (puentes del Onyar, casco antiguo)
- Mejor temporada
- Abril - junio · septiembre - octubre
- País
- Spain
- Región
- Girona & Costa Brava
For cyclists with some experience. Noticeable climbs requiring fitness.

